Soy ama de casa y tengo un emprendimiento de cosméticos naturales que no despegaba. Probé mil cosas para el negocio — marketing, cursos, cambios de producto. Nada. Con MF descubrí que el bloqueo no estaba en el negocio, estaba en mí. Había aprendido desde chica que el dinero era sucio, que las mujeres no podían tener demasiado. Eso operaba en silencio en todo lo que hacía. Trabajarlo fue como sacarle el freno de mano a algo que ya estaba listo para moverse.