Tengo tres hijos, una casa, un marido y un pequeño negocio de ropa. Todo junto es mucho. Llegué a MF agotada y con la sensación de que daba todo y nunca alcanzaba. No buscaba magia — buscaba entender por qué me costaba tanto lo que a otros parecía fácil. Lo que encontré fue que cargaba con culpas y mandatos que no eran míos — de mi mamá, de mi abuela, de generaciones que no conocí. Soltar eso fue el cambio más real que viví. Hoy manejo mi energía diferente. Y se nota en todo.